Pensamiento Filosófico en México

9 Noviembre, 09

lo afortunados que fueron los europeos renacentistas al encontrarse con un nuevo mundo a finales del siglo IV

Archivado en: Uncategorized — christospapadopulus @ 1:33 am

IMG_0184introducción de Los antiguos mexicanos a través de sus  cronicas y cantares,Miguel León-Portilla, pp.7-12 ,fondo de cultura economica , México 1983

 

Diego Montoya

 

Los europeos se enfrentan con un nuevo mundo, un nuevo continente que les dejara maravillados y desconcertados nada mas  poner  un pie sobre esta tierra ;En esta introducción, habla Miguel León Portilla , un poco de cómo fue a pasar a la historia la historia de el México antiguo como le llama el

 

Por fortuna, dice  el autor , de los griegos heredaron los europeos el gusto por el conocimiento , y , se encontraron estos , renacentistas, frente a un nuevo continente. Quedaron encantados , primero por los lagos y por los golfos pero mas aun por el producto de las culturas que en esta tierra habitaban, los dos centros importantes a manera de imperios con los que se toparon  fueron en el Perú el de los incas y en el actual México , los aztecas , los mayas , los mixtecos y zapotecas .

Lo que el autor llama México antiguo ,comprende la parte central de la actual republica mexicana , donde florecieron centros importantes como  Teotihuacan, Tula, Cholula; Culhuacan Azcapotzalco, Tlaxcala, Texcoco, y México-Tenochtitlan .

Todos estos pueblos tenían conciencia histórica ,. Se conservan ciertas crónicas  escritas en náhuatl o transmitidas oralmente que mas tarde fueron transcritas al español o escritas en náhuatl  con el abecedario del español , también existen crónicas de los mismos europeos que nada mas llegaron quisieron forjarse una idea de la forma de vida d e los mexicas , están por ejemplo las crónicas de Bernal Díaz del Castillo ,siendo las suyas de las primeras , y mas tarde las de misioneros y oficiales de la corona . así también , criollos y mestizos aportaron en muchas ocasiones sus ideas sobre el antiguo México ,. Dando todos sus puntos de vista , y , por lo tanto, varias maneras de entender las formas de vida de estos pueblos.

Este libro se alimentara principalmente de la rica diversidad de cantos indígenas, de registros e historias que han dado una nueva dimensión a todas estas culturas , de la interpretación de los antiguos sabios,. Peor no por eso dejara atrás las visiones de los conquistadores, frailes , filólogos , historiadores y arqueólogos.

Este libro pretende dar un esbozo de la concepción que tenían los indígenas de sus propias culturas y en ningún momento pretende dar una versión definitiva de la historia del México antiguo puesto que como dice el autor , esto seria ingenuo e imposible .

 

Y así como los griegos los sabios indígenas supieron contemplar al mundo , se hicieron preguntas por lo que esta aquí en este mundo sobre la tierra y  también , sobre lo que se encuentra en el mundo de los muertos y en el de los dioses , este libro pretenderá repetir las palabras “verdaderas “ que los sabios indígenas nos dejaron

Saber ético de la violencia

Archivado en: Uncategorized — luffyku @ 12:52 am

Juliana González, “Razones éticas contra la violencia”, El poder de eros, México, D.F., Editorial Paidós SAICF, 2000, pp. 133 – 141
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por Ana Laura
La violencia se presenta de diversas formas; puede ser física, moral, individual o socialmente. Puede realizarse hacia otro individuo o para sí mismo o bien, hacia la naturaleza, puede ser focalizada o difundida, etc. Toda esta diversidad plantea dos problemas fundamentales de la violencia.
El primero habla de su ambigüedad, o mejor dicho, de su ambivalencia, ésta habla de la posibilidad de que exista una justificación de la violencia o de que haya una “buena” violencia.
En cuanto a la “buena” violencia, hay que recalcar que en sí, la violencia es intrínsecamente negativa así que, ¿podríamos hablar de una “buena” o justificada violencia?
Lo que se considera como una violencia justificada es aquella que responde a la lucha por la vida, la supervivencia o la violencia defensiva, éstos tienen carácter de necesidad, y de cercanía al reino animal y biológico, de amenaza a la vida, donde privan condiciones de no libertad.
Otra sería la violencia como terapia, como cura o mejoría, ya sea del cuerpo o del alma. La violencia como una forma o medio para llegar a un fin benéfico.
Otra, entendida, como fuerza liberadora. La violencia como “partera de la historia” según Marx, la violencia como arma de la libertad.
Todas estas modalidades tienen algo en común que las restringe por igual; la violencia opera como último recurso ante todo, primero es la búsqueda por los medios no violentos.
Lo decisivo es reconocer que la ética es contraria a la violencia, donde termina la violencia, comienza la ética.
El segundo es el problema de carácter constitutivo de la violencia como un problema de naturaleza humana y por esta razón, inevitable. Hay quiénes piensan así, pero también están los que piensan que el problema de la violencia es consecuencia de un fenómeno social, cultural, no natural y que por utópico que parezca existe la esperanza de su destrucción.
Se considera que la respuesta al carácter constitutivo de la violencia, solo se responde cuando se considera que lo constitutivo es la ambigüedad de la naturaleza humana. Esta ambigüedad referida a que el ser humano es constitutivamente bueno-malo a la vez.
La libertad y la dignidad humanas se cifran en su doble poder: de vida y muerte, de paz y guerra. Así, el hombre lleva consigo la violencia, pero a la vez, también lleva la no violencia, el poder de la paz y del eros.
Según lo que creo, la violencia no se justifica, ni por ser de orden natural, ni por las circunstancias en las que ésta se encuentre. En la violencia, se debe llegar a un punto más allá del simple hecho “natural del humano”, el razonamiento.

Libertad religiosa y el trato a los indígenas del Nuevo Mundo

Archivado en: Uncategorized — ale3191 @ 12:02 am

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Silvio Zavala, “Libertad Cristiana”, en Filosofía de la Conquista, México. Tierra Firme, 1947, págs. 72-106

Por Alejandra Ponce

Este capítulo habla acerca del pensamiento de libertad en la Nueva España y la cuestión de cómo deberían de ser tratados los indios. También se cuestionaron ideas acerca de la racionalidad de los indígenas y de su capacidad para tener fe y por lo tanto conseguir la salvación.

La doctrina de la servidumbre natural, que se mencionó en el debate sobre el Nuevo Mundo, provocó una reacción crítica de algunos escolásticos españoles, que basándose en la idea de la libertad cristiana, trataron de que se trataran a los indios de una manera más generosa y pacífica. Hubieron algunas palabras que disgustaron a las autoridades y a los colonos de la Isla Española, tales como las palabras que predicó fray Antonio de Montesinos en su famoso sermón en la defensa contra los indios. Esto provocó que se desarrollara una campaña a favor a los indígenas de América, lo cual repercutió en las ideas de la época como en las instituciones del gobierno.

Durante las juntas públicas que se llevaban se hacían, no faltaba la voz cristiana que defendía a los indígenas. Y es así como la polémica llegó a interesar a algunos personajes sobresalientes de religiones y universidades de España. Con esto, fue como se empezó a formar la doctrina liberal que sirvió de inspiración al estatuto adoptado por España para poder gobernar a los naturales de Nuevo Mundo.

En 1512, fray Bernardo de Mesa, se encargó de una objeción que habían formulado los defensores de la libertad de los indios. Estos argumentaban que la incapacidad que se supone que tenían los hombres de las Indias era contradictoria a la bondad y potencia de su Hacedor; ya que la causa produce el efecto el cual no puede conseguir su fin, es debido a una falla de la causa, y así es la falta de Dios haber hecho hombres sin la capacidad para recibir la fe y por lo tanto salvarse.

Fray Bernardo analizó esta proposición y aclaró que nadie con un sano entendimiento sostendría que los indios no eran capaces de recibir la fe cristiana y virtud que bastara para salvarse. Pero si advirtió en ellos tan pequeña disposición de naturaleza, que para enseñarles la fe y las bunas costumbres iba a tomar mucho trabajo. Por lo dicho, aunque los indios tuvieran la capacidad de tener fe, era necesario tenerlos de alguna manera de servidumbre, para poder disponer de ellos conforme a la bondad de Dios.

Se enfrentaba así  una contradicción en las ideas cristianas acerca de la razón y de la enseñanza bíblica de la creación del hombre.  Sin embargo, Las Casas se valió de diversos recursos ideológicos para proteger a los indios de las consecuencias de la doctrina de la servidumbre natural, en particular de la guerra, la esclavitud y las encomiendas. Analizó la situación de que los indios no son irracionales ni bárbaros como suponen los que los llaman siervos por naturaleza. Al contrario, gozan de razón, de habilidades mecánicas, capacidades morales y políticas, buen disposición y de belleza tanto de rostros como de cuerpos.

No siempre el juicio de  La Casas se mantuvo igual, ya que reconocía que los indios tenían defectos que los separaba de un perfecto orden en sociedad, pero insistía en que no por eso los hombres del Nuevo Mundo carecían de razón para que fácilmente pudieran ser reducidos a todo orden social.

Por la misma idea del hombre, Las Casas tenía fe en la capacidad de civilización de todos los pueblos incultos. Idea que iba en contra a la barbarie fija e irreductible. Esta fe teológica en el progreso humano, al reflejarse en el transcurso de la historia, llevó a Las Casas a concluir que la aunque todos los hombres fueron incultos en un principio, Dios los creo racionales, razón por la cual se han de mover y traer en ejercicio las virtudes racionales de las criaturas.

La corriente ideológica que trató de proteger a nativo de América, influyó en la consideración del tratamiento del negro. Pero la influencia de la idea e libertad no se redujo al campo del tratamiento de indios y negros. En otras ocasiones, el estado natural de igualdad y libertad, sirvieron de apoyo a algunas preguntas que surgieron sobre el orden de a sociedad.  Pero el origen de jerarquía entre los hombres, se debe buscar, por lo tanto, en los hechos y en el esfuerzo, no en razones sino en el poder.

8 Noviembre, 09

Las ideas francesas como promotoras de la cultura criolla

Archivado en: Uncategorized — d4ff @ 10:51 pm

Samuel Ramos, “La Cultura Criolla”, en El perfil del hombre y la cultura en México, Lecturas Mexicanas, México  1987, 62-75 págs.

IMGP0171 Por Dafne S.

Vemos que para el mexicano, ser “europeísimo” es una invención particular a la ideología de éstos, más, nosotros tenemos cosas europeas; tratándolas desde la sangre, el idioma y las costumbres españolas. El mexicano insiste en deshacer su “destino” traído desde la Conquista. Pero algo influyente en la clase criolla, fue principalmente la Revolución francesa como parte del conocimiento y el Positivismo europeo como parte de la no-religiosidad.

El mexicano ha tratado de eliminar su realidad, manteniendo la falsa idea de su ser europeo como parte de su único destino; más, esa parte europeo que en México se sostiene es la costumbre un tanto modificada, más adaptable a la sociedad, y con claridad, lo que los franciscanos vinieron a traer como la religión católica, parte de la vida diaria.
Podría haber un mexicano puro, pero es difícil utilizarlo hasta en las meras palabras, ya que, lo único que se forma es la adaptación de cosas, porque algo puro no existe y menos en un lugar que hubo mestizajes indescriptibles.
Así que tomaremos como principal promotor de estos principios, que es “la cultura criolla”. Aquellos queriendo desnaturalizarse y relegarse a una minoría grupal de lo genético. Más que nada por sus ideas de suelo nativo, que los han mantenido como educadores o curas regionales.
Puede decirse que desde la Conquista, con la historia de México es notable sobre todo en una vista espiritual, siendo la afirmación o negación de la religiosidad. Sin embargo, un gran ejemplo es la arquitectura, diciéndose que prevalece en la Colonia, aunque estéticamente en pueblos se ha mantenido ajeno a la arquitectura franciscana, algunas modificándolas para poder retirar esa imagen; que se notaria después con los promotores principales de la Independencia, volviendo a la temática de cómo un despliegue a la duda de la religiosidad como tal, ya que estas ideas era el no tener un modo religioso, y como materia principal de conocimiento meterla en la educación y así, poder mover masas idealizándolas. Aunque, es volver a la disyuntiva del ser religioso (católicamente hablando) que en éste movimiento más bien fue, el ser guadalupano por inercia que se ha mantenido. Por lo que, ¿Puede decirse otro tanto de la religiosidad como factor psicológico en la conducta mexicana?

Esta  idea la tenemos de la Revolución francesa que llegaría a México de manera que los criollos recibirían como académicos, indagándola en su Ilustrado ser para ser alguien con el conocimiento y dejar de lado la razón absoluta.
Posteriormente, el Positivismo formaría parte de este núcleo. En México habrá una cuestión antirreligiosa, donde la importancia será lo científico carente de fe.
José Enrique Rodó, es la personalidad más representativa de la cultura criolla, su positivismo tuvo una amplitud y nobleza renacentista. Nadie como él, ha sabido asimilar la más refinada cultura europea a la sensibilidad de nuestra raza, y esto adquiere conciencia de un sentido espiritual, denominado Ariel.
Más que nada, el ser va adquiriendo el conocimiento no solamente por una escuela, sino, por un orden dependiente del individuo que irá adquiriendo distintas variables de representación. Y estas modalidades que se dan al alma un carácter, se pueden llevar por un poder como la Iglesia Católica, aunque si vamos llevando de generaciones, el individuo tiene que llevarlo y efectuarlo hasta la muerte. Lo que el catolicismo lleva es una mentalidad clásica. Aunque, no siempre por mantener un estado religioso se tiene que abandonar del todo algunas exterioridades que podría llevarse a la misma vida religiosa y espiritual, aunque las instituciones no lo vean así.
Y algo que Rodó llevó a cabo, es el sentimiento, una forma cristiana, y del lado de la razón, el ideal universalista transformado en el panamericanismo. Por lo que toma las ideas de Bolívar, que es la unificación política de América, y en el sentido más amplio, una 2magna patria”, como el ideal del hispanoamericano.

Algo contrario al positivismo fue algo que tomo a modo moral, un contenido que terminaría en una filosofía de sentido común, y su origen de la moral “científica” fue bajo en régimen de Porfirio Díaz. La obra de “Ateneo de la Juventud” fue en 1908, convirtiéndose se en una lucha intelectual que después daría paso a la Revolución de 1910.
Algo que en la sobresaliente idea de Antonio Caso como orientar una enseñanza universitaria y José Vasconcelos como una acción política. Y nos lleva el contra del positivismo como el inicio de la Atenea de llevar el espiritualismo y quitar prejuicios para llevarlos a un nivel de educación filosófica como principal disciplina para el conocimiento mismo de la filosofía y el arte para resaltar esta idea moral que mantuvo el origen cultural. Aunque también fue como una manera de cegar intelectualmente México, ya que se propagaron dudas y curiosidades; y contrarrestar el influjo crecente del utilitarismo, incluso en la juventud en el sentido de los valores del espíritu.
Se puede recorrer a la obra de los filósofos, de los literatos, de los poetas, que escribían en medio del drama nacional sin encontrar una palabra de desaliento, una sombra de pesimismo radical o de negación absoluta.

 

Con claridad, se ve que la cultura criolla fue va5riadamente influenciada por la Revolución francesa y el Positivismo, que tenían ideales tanto el derecho al conocimiento, como el no-religiosidad, que fue contrarrestado por el Ateneo como principal idea moral. México ha tenido esas influencias que rebasaron los límites en la Independencia como un religioso guadalupano, y en la Revolución quitando en el régimen porfiriana la idea de no mantener una religión y concentrarse en lo científico.

La filosofía mexicana como educadora.

Archivado en: Uncategorized — lobosazules @ 7:48 pm

badJaime Villegas Pacheco “ La Filosofía mexicana como filosofía de la educación nacional ”
Mario Miranda Pacheco y Norma Delia Durán Amavizca Coordinadores “La filosofía mexicana entre dos milenios”
México, Editorial, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM 2002
Pag 51-57

Este capítulo nos habla de diferentes formas de entender la filosofía mexicana partiendo de la filosofía más general mostrando varios postulados uno de ellos, nos habla de tres clásicos de la filosofía mexicana, que empieza a partir de la Colonia y termina en el S.XX. Menciona a grandes autores como : Antonio Caso, Samuel Ramos y José Vasconcelos. El primero de ellos fundó la Facultad de Altos Estudios que ahora es conocida como la Facultad de Filosofía y Letras. A continuación nos habla de cómo la ciencia se fue dividiendo de la filosofía ya que aquélla, se encargará de fenómenos naturales y buscar explicaciones científicas.
Algo muy importante que se resalta en este capítulo, es que la filosofía sirve para educar, es decir, formar la naturaleza del hombre mexicano. De esta forma, la filosofía influye en la educación para crear hombres con juicio y criterio.
Lo que pretende aportar la filosofía mexicana es algo nuevo a la explicación de la naturaleza del hombre, por medio de la educación quiere formar a los hombres mexicanos ofreciéndoles la posibilidad de formarse como seres creadores y productivos.
Opinón Personal
Algo que resalta este capítulo es que la filosofía esnecesaria para la educación de los hombres mexicanos para buscar solución a posibles problemas que no se han concretado del todo y lograr darles una solución colectiva y justa.

7 Noviembre, 09

El mundo de los Valores como entes ideales

Archivado en: Uncategorized — callame @ 4:23 pm

IMG192-01Samuel Ramos, “Hacia un nuevo humanismo”, en La crisis del humanismo, México, Fondo de cultura económica, 1940, pp.59-67. Por Claudia Silva

No concuerdo una vez más con muchas de las ideas que este autor presenta en el libro. Samuel Ramos nos introduce al tema de los valores, que considera que sufren una crisis en los días actuales. Como determinante de todas las ideas al respecto, el afirma que las valoraciones no son “meras apreciaciones subjetivas que sólo tienen sentido para el individuo que juzga” (pg. 59).  Así que, a lo largo del capítulo, apreciamos una postura en contra del relativismo, en contra la idea de que “cada individuo es la medida de todas las cosas.

Samuel Ramos considera nuestro pueblo como uno vicioso y de malas costumbres, y que, por lo tanto, urgen los valores objetivos en nuestra cultura. Así que da las características que el cree que conforman a los valores. Afirma que “vale más -un objeto deseado- mientras más lejano está de nuestro alcance” (pg. 61). ¿No se puede poseer un objeto muy valioso? Eso es lo que parece decir él. Dice también que “los valores no son subjetivos, sino que hay actitudes viciosas, causas del error en la valoración, que pueden ser conscientemente eliminadas para lograr una visión pura de valores auténticos” (pg. 61). Nos comparte el autor también una idea que tiene en común con Scheler: “Sin una conciencia humana que apetezca y sienta, la realidad es un conjunto de seres y sucesos exentos de valor”(pg. 62). Este conjunto de ideas nos muestran la concepción sobre los valores, que divide a los valores por su parte ideal y por su parte real, como veremos adelante. Pero antes, nos encontramos también con que el autor nos presenta que cuando no hay subjetivismo, la conciencia está desprejuiciada. ¿Qué bases tiene para decir eso? Eso significaría que, sin tener prejuicios ideales, ¿conoceríamos los verdaderos valores ideales que según él, existen? Considero yo que una consciencia desprejuiciada no atribuye juicios de valor a los objetos e ideas. Más Samuel Ramos indica que quien ve la realidad ve los valores objetivamente, más allá de la voluntad, el placer o el deseo.

Para poner más en claro su concepción, compara sus ideas con las de Platón: en lugar de Ideas, hay Valores, es decir: en lugar de las ideas perfectas, hay ideales de valores únicos e inmutables, que pocos seres humanos pueden conseguir observar.

Finalmente, dentro de ésta axiología mostrada, el autor concluye con que el paso entre lo ideal y lo real es que lo ideal lo llevemos a cabo en la realidad. ¿Cómo? Si se parte de que “si algo vale, debe ser”, entonces tenemos que los valores deben ser realizados, así que, como el título del apartado indica con claridad, el deber ser, es el puente entre lo real y lo ideal (de los valores).

27 Octubre, 09

Cubierto en calaveritas de azúcar, y papel picado

Archivado en: Uncategorized — Giovanna @ 9:55 pm

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Octavio Paz, “Todos santos, día de muertos” en El laberinto de la soledad”, México, FCE, 1994, Págs. 51-71 

El festejo, la fiesta, la celebración… todas estas significan algo relacionado uno con el otro, y todas traen ánimos a cualquiera que lo escucha. La palabra fiesta q que suena? para mi, siendo honesta trae una sonrisa a mis labios y anticipación a mi corazón. Y creo, que en cualquier lado es así, el hecho de poder soltarte completamente, sin importar de las consecuencias del día siguiente o de los kilitos de mas después de navidad. Es una ocasión totalmente especial donde podemos reunirnos y compartir una alegría, un duelo, un amor,etc etc etc… Si, en cualquier cultura la fiesta, y la celebración es momento de felicidad… pero, en México, nosotros, como quedamos en el tema de las fiestas? Pues, nos ganamos el titulo! Vivimos en fiesta, y de hecho, somos el país de más festejos anuales del mundo. Siempre existe una razón para celebrar, y siempre existen personas que quieren celebrar contigo, esto, yo creo es una característica fabulosa de los mexicanos, pero hasta cuando las repercusiones de aquel festejo nos vana a afectar… Las crudas, el dolor de estomago, y peor, la cruda moral… será que el mexicano festeja tanto, no porque es muy alegre, sino, porque es realmente miserable? Será que todas estas fiestas son tan solo para olvidar, o ignorar las cosas que vemos y vivimos a diario? Será que los mexicanos festejamos la muerte no porque no le tenemos miedo… sino porque es mas fácil burlarse de tu destino, en vez de afrontarte a aquello? es cierto, somos el capital de las fiestas, pero tal vez no es por las fiestas que festejamos, sino es por algo interno que siempre lo tenemos escindido, pero esta… la soledad. 

“El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual.” – Octavio Paz nos relata sobre los hechos mexicanos, que nuestro calendario esta poblado por fiestas, mas de lo que nos imaginamos aquellos que vivimos en la cuidad, ya que existen pueblos que aparte de las fiestas tradicionales conllevan otras dos al año festejando los santos de los pueblos. También nos relata como la mayoría de los mexicanos muchas veces no tienen dinero para comer, sin embargo nunca se pierden de un buen reventón. Si lo piensas, es cierto, 15 de septiembre, día de muertos, y ni hablar del maratón de alcohol en Guadalupe-reyes, y no existe mexicano que se pierde de estas tradiciones. Somos un pueblo ritual, dice Paz, cada año, varias veces al año existe el mismo evento, pero, luego profundiza en la psicología del mexicano, a veces estas fiestas no son realmente para la tradición, son una simple excusa de huir de la vida cotidiana, de gritar, de emborracharse y de soltarse totalmente de lo que uno es. Y no es evitable la pregunta, de porque es así el mexicano? de que tantas cosas quiere huir?  ”Gracias a las fiestas el mexicano se abre, participa, comulga con sus semejantes y con los valores que dan sentido a su existencia religiosa o política. Y es significativo que un país tan triste como el nuestro tenga tantas y tan alegres fiestas. Su frecuencia, el brillo que alcanzan, el entusiasmo con que todos participamos, parecen revelar que, sin ellas, estallaríamos. Ellas nos liberan, así sea momentáneamente, de todos esos impulsos sin salida y de todas esas materias inflamables que guardamos en nuestro interior. Pero a diferencia de lo que ocurre en otras sociedades, la fiesta mexicana no es nada más un regreso a un estado original de indiferenciación y libertad; el mexicano no intenta regresar, sino salir de sí mismo, sobrepasarse. Entre nosotros la fiesta es una explosión, un estallido. Muerte y vida, júbilo y lamento, canto y aullido se alían en nuestros festejos, no para recrearse o reconocerse, sino para entredevorarse. No hay nada más alegre que una fiesta mexicana, pero también no hay nada más triste. La noche de fiesta es también noche de duelo.” Paz nos explica que la realidad que vive el mexicano, es demasiado terrible para sobrepasarlo, y e ahí, la fiesta, para olvidar. 

El festejo, creo yo, mas fascinante del ser humano debe de ser, el día de muertos. En que otra civilización del mundo festejan a aquellos que ya murieron? esto, aunque a mi, me parece una fiesta maravillosa también tiene mucho que ver con como el mexicano se esconde de su realidad, y en especial, según Paz, como es mas fácil burlarse de lo que da miedo, que entregarse al miedo. “La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida.” explica Paz que, la muerte para el mexicano no asusta y puede llegar a ser hasta deseable, después del estilo de vida, de “nada que perder” que ha tenido. Pero también, debemos recordar nuestra cultura, e historia para poder criticar esta fecha. Para nuestros antepasados aztecas la muerte tampoco era cosa de miedo, y en varias ocasiones se consideraba un honor. Viendo estos dos puntos de vista, no puedo evitar preguntarme, entonces, cual de las dos es? o existe un punto medio? Porque, nuestros antepasados no veían la vida con indiferencia, pero, tampoco podemos negar que ahora muchos si lo ven así, y la muerte para los aztecas no era una salida, sino un camino. Solo puedo llegar a una conclusión basándome en el texto de Paz: El mexicano tiene cierta cultura que, a pesar do todo lo que a sufrido sigue existiendo, sin embargo la gente si cambia y su manera de vivir pensar y sentir también. las tradiciones que tenemos pueden ser solamente una mascara mas. El mexicano se esconde debajo de su cultura. 

El festejo es, algo que nos caracteriza a los mexicanos, pero, según Paz, también es nuestra manera de escondernos en festejos, e ignorar nuestra soledad. No puedo decir que estoy de acuerdo, porque, yo siendo de varias culturas totalmente diferente una de la otra, debo admitir que la que las aprecio es la mexicana, adoro sus fiestas y su manera de reírse ante la muerte, y no me parece que seguir con una tradición que se nos fue impuesto desde los aztecas sea una manera de cubrirse. Sin embargo, después de leer este texto, debo admitir que también yo me estoy cuestionando… Cuando yo tomo y grito y festejo, acaso estoy simplemente rechazando el hecho de este país? debo admitir, que si, si lo hago, y al decir que así somos los mexicanos, digo que lo hacemos todos, volteamos nuestras espaldas a la realidad y daos cara a el sueño que es la alegría, y el alcohol. Y al final, termino yo como todos, cruda cansada y con dolor de estomago. Al final todos terminamos axial, sensibles a la verdad de el día siguiente… cubriéndonos en calaveritas de azúcar, y papel picado.

¿Qué tan lógica es una filosofía pura?

Archivado en: Uncategorized — valewinocur @ 12:49 am

yoLeopoldo Zea, “¿La filosofía como idelogía o como ciencia?”, en La filosofía americana como filosofía sin más, México, Editorial Siglo Veintiuno, 1969, pp 44-61

Por: Valentina Winocur

El tercer capítulo habla sobre la filosofía pura, que consiste en pensar y analizar nuestra realidad (que vendría siendo una ideología) en comparación con la filosofía rigurosa, precisa, basada en la lógica, que nos ayuda a resolver los problemas planteando soluciones.

 

Zea dice que lo ideal sería una filosofía que no es sólo lógica, sino también ideología, como ha sido y es ética. Que probablemente los filósofos mexicanos no han construido una escuela porque no tienen el rigor suficiente y necesario. Dice que lo más importante no es conseguir (como ya había mencionado en el capítulo anterior) una filosofía original sino conseguir este rigor y por medio de éste poder llegar al profesionalismo.

También se menciona que los problemas que trata la filosofía latinoamericana en general son problemas cercanos, problemas que están en base a una subordinación y es por esto que nuestra filosofía es una filosofía más apegada a la realidad. Una filosofía que nos ayuda a resolver los problemas más inmediatos y a poder lidiar con esta realidad.

En este capítulo ya pude agarrar más el estilo del autor, comprender mejor sus conceptos y acostumbrarme a su modo de escritura y como, además, es un tema que me interesa, lo pude leer más fácil que los anteriores. De cualquier forma, al igual que en los demás capítulos, me parece que en algunas partes es muy rebuscado y repetitivo.

26 Octubre, 09

Cronopochtli

Archivado en: Uncategorized — thecrimsonghost @ 9:30 pm

Carlos Fuentes, “Tiempo Mexicano”, en Roger Bartra, Anatomía del Mexicano, México, Plaza & Janés Editores, S.A. de C.V., 2002, pgs. 257 – 267

Es sugerente la manera en que Carlos Fuentes aborda el tema, hablando inicialmente de la mexicanísima costumbre de hacer uso del albur para referirse a alguna situación indirectamente, y cómo relaciona ese elemento a una manera de ver nuestra propia historia: tal vez no como un eufemismo, sino como un “ejercicio de enmascaramiento positivista” de nuestra identidad.

        Al señalar que el mundo indígena mexicano era una sociedad cerrada, se refiere a que las naciones indígenas, en contraste con la civilización Griega, no tuvo contacto alguno con el exterior, lo que provocó que, con la llegada de los españoles, no hubiera espacio para una crítica que le permitiera a las naciones indígenas reafirmar la confianza en su cultura.

        Aunado a todo esto, la llegada de los españoles trajo consigo una serie de ideologías que, aún cuando fueron adoptadas por la propia España, no lograban conciliarse entre sí, y la conquista del Nuevo Mundo representó una gran oportunidad de crear una utopía que nunca funcionó.

        España, al verse rezagada en comparación del resto de Europa durante esos años,  poco a poco deja de ser potencia, lo que se ve fuertemente reflejado en las colonias Americanas; y posteriormente los pueblos Americanos intentan “recuperar el tiempo perdido” al adoptar las ideas progresistas francesas, inglesas y estadounidenses, resultando, nuevamente, en idealismo.

        Las ideas de los Ilustrados tienen un efecto distinto en América Latina debido a que son ideas “diseñadas” para una sociedad que, evidentemente, no era la nuestra; y al intentar asimilarlas nos hace totalmente ajenos a nosotros mismos y a nuestras ideas, ya que éstas resultan irreconciliables.

        El mexicano, poco a poco se disuelve con el resto del mundo, para su fortuna o desgracia, debido a la globalización y al arrastre de ideologías refritas, ajenas, y previamente pasadas por las mentes de alguien más, que es, en este caso, un conquistador.

            Me parece que el enfoque desde el que escribe Fuentes es muy interesante y dinámico. La manera en que relaciona conductas cotidianas a toda una forma de analizar el ser mexicano la encontré inusual; aunque hasta cierto punto me parece que divaga en algunas partes en las que es más conveniente ser concreto.

La libertad como reacción humana

Archivado en: Uncategorized — luffyku @ 1:15 am

Imagen083Juliana González, “Dilemas éticos de la libertad”, El poder de eros, México, D.F., Editorial Paidós SAICF, 2000, pp. 111 – 120

Por Ana Laura

Todos lo problemas que trae consigo la libertad, todos esos cuestionamientos de índole individual y práctico, son los que haces que la libertad se un problema en sí, ya que existen tantas razones para decir que el ser humano es libre, como para decir que no lo es.
Durante la historia de la filosofía y la psicología se ha tratado de hallar una solución a esto y una de las cuestiones que se ha tratado de resolver es la relación que tiene la libertad y la necesidad. La libertad es contraria a la necesidad pero también, las dos, mantienen una relación dialéctica.
Con todo esto, se puede decir que la existencia humana se rige con el destino, el azar y la libertad. Estos dos primeros son completamente distintos: el destino es el conjunto de las determinaciones que configuran la realidad del ser humano (factores biológicos, económicos, genéticos, etc.); el azar es imprevisible, innecesario, pero una vez que aparece, se torna determinante también. En cambio la libertad tiene un papel literalmente decisivo, ya que es el que decide, el sentido de la vida.
La libertad es la forma de enfrentar el destino, la forma de reaccionar ante los determinismos. Esta interrelación que existe entre los determinismos y la libertad se torna infinita. Así, se puede decir, que no existe la libertad sin destino y a pesar de los extremos en el que éste se encuentre, el ser humano tiene siempre distintas formas de reaccionar ante tal o cual circunstancia. De esto se desprenden tres modos de comprender la libertad:
1. Como ausencia de la libertad. Se trata de la evasión de la responsablidad como un modo de atrofia moral. La falta de libertad es una modalidad del carácter, libremente asumida.
2. Como uso negativo de la libertad. Es una modalidad activa, de una acción que opta y realiza posibilidades, pero cuyo signo es el dominio y la destrucción.
3. La libertad positiva, compendiada en la creatividad y en la trascendencia humana. La libertad es en esencia creativa, afirmación del ser.
De esta última se desprenden varios aspectos representativos como:
a) La libertad es conciencia y vivencia de indeterminación que conlleva lo posible.
b) Este saber de lo posible indeterminado es solo un momento de la libertad, el cual es llenado con fe existencial. Este miedo a lo indeterminado y desconocido lleva consigo angustia. Por esto, la libertad es angustia y también fe.
c) La libertad es determinación y decisión. Se abre un abanico de posibilidades pero se cierra al momento de la decisión, esto implica renuncia o sacrificio.
d) La libertad es el paso de lo posible a lo real.
e) La libertad es soledad. El ser libre pone en sí el eje primordial de su existencia. En este sentido la libertad es literal in-dependencia.
f) La soledad de la libertad no es aislamiento, al contrario, es forma de relación y de unión. Es responsabilidad.
Como se ve, la libertad no nada más es la toma de decisiones, si no también el hecho de saber cómo reaccionamos ante ellas.

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