
Octavio Paz, “Todos santos, día de muertos” en El laberinto de la soledad”, México, FCE, 1994, Págs. 51-71
El festejo, la fiesta, la celebración… todas estas significan algo relacionado uno con el otro, y todas traen ánimos a cualquiera que lo escucha. La palabra fiesta q que suena? para mi, siendo honesta trae una sonrisa a mis labios y anticipación a mi corazón. Y creo, que en cualquier lado es así, el hecho de poder soltarte completamente, sin importar de las consecuencias del día siguiente o de los kilitos de mas después de navidad. Es una ocasión totalmente especial donde podemos reunirnos y compartir una alegría, un duelo, un amor,etc etc etc… Si, en cualquier cultura la fiesta, y la celebración es momento de felicidad… pero, en México, nosotros, como quedamos en el tema de las fiestas? Pues, nos ganamos el titulo! Vivimos en fiesta, y de hecho, somos el país de más festejos anuales del mundo. Siempre existe una razón para celebrar, y siempre existen personas que quieren celebrar contigo, esto, yo creo es una característica fabulosa de los mexicanos, pero hasta cuando las repercusiones de aquel festejo nos vana a afectar… Las crudas, el dolor de estomago, y peor, la cruda moral… será que el mexicano festeja tanto, no porque es muy alegre, sino, porque es realmente miserable? Será que todas estas fiestas son tan solo para olvidar, o ignorar las cosas que vemos y vivimos a diario? Será que los mexicanos festejamos la muerte no porque no le tenemos miedo… sino porque es mas fácil burlarse de tu destino, en vez de afrontarte a aquello? es cierto, somos el capital de las fiestas, pero tal vez no es por las fiestas que festejamos, sino es por algo interno que siempre lo tenemos escindido, pero esta… la soledad.
“El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual.” – Octavio Paz nos relata sobre los hechos mexicanos, que nuestro calendario esta poblado por fiestas, mas de lo que nos imaginamos aquellos que vivimos en la cuidad, ya que existen pueblos que aparte de las fiestas tradicionales conllevan otras dos al año festejando los santos de los pueblos. También nos relata como la mayoría de los mexicanos muchas veces no tienen dinero para comer, sin embargo nunca se pierden de un buen reventón. Si lo piensas, es cierto, 15 de septiembre, día de muertos, y ni hablar del maratón de alcohol en Guadalupe-reyes, y no existe mexicano que se pierde de estas tradiciones. Somos un pueblo ritual, dice Paz, cada año, varias veces al año existe el mismo evento, pero, luego profundiza en la psicología del mexicano, a veces estas fiestas no son realmente para la tradición, son una simple excusa de huir de la vida cotidiana, de gritar, de emborracharse y de soltarse totalmente de lo que uno es. Y no es evitable la pregunta, de porque es así el mexicano? de que tantas cosas quiere huir? ”Gracias a las fiestas el mexicano se abre, participa, comulga con sus semejantes y con los valores que dan sentido a su existencia religiosa o política. Y es significativo que un país tan triste como el nuestro tenga tantas y tan alegres fiestas. Su frecuencia, el brillo que alcanzan, el entusiasmo con que todos participamos, parecen revelar que, sin ellas, estallaríamos. Ellas nos liberan, así sea momentáneamente, de todos esos impulsos sin salida y de todas esas materias inflamables que guardamos en nuestro interior. Pero a diferencia de lo que ocurre en otras sociedades, la fiesta mexicana no es nada más un regreso a un estado original de indiferenciación y libertad; el mexicano no intenta regresar, sino salir de sí mismo, sobrepasarse. Entre nosotros la fiesta es una explosión, un estallido. Muerte y vida, júbilo y lamento, canto y aullido se alían en nuestros festejos, no para recrearse o reconocerse, sino para entredevorarse. No hay nada más alegre que una fiesta mexicana, pero también no hay nada más triste. La noche de fiesta es también noche de duelo.” Paz nos explica que la realidad que vive el mexicano, es demasiado terrible para sobrepasarlo, y e ahí, la fiesta, para olvidar.
El festejo, creo yo, mas fascinante del ser humano debe de ser, el día de muertos. En que otra civilización del mundo festejan a aquellos que ya murieron? esto, aunque a mi, me parece una fiesta maravillosa también tiene mucho que ver con como el mexicano se esconde de su realidad, y en especial, según Paz, como es mas fácil burlarse de lo que da miedo, que entregarse al miedo. “La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida.” explica Paz que, la muerte para el mexicano no asusta y puede llegar a ser hasta deseable, después del estilo de vida, de “nada que perder” que ha tenido. Pero también, debemos recordar nuestra cultura, e historia para poder criticar esta fecha. Para nuestros antepasados aztecas la muerte tampoco era cosa de miedo, y en varias ocasiones se consideraba un honor. Viendo estos dos puntos de vista, no puedo evitar preguntarme, entonces, cual de las dos es? o existe un punto medio? Porque, nuestros antepasados no veían la vida con indiferencia, pero, tampoco podemos negar que ahora muchos si lo ven así, y la muerte para los aztecas no era una salida, sino un camino. Solo puedo llegar a una conclusión basándome en el texto de Paz: El mexicano tiene cierta cultura que, a pesar do todo lo que a sufrido sigue existiendo, sin embargo la gente si cambia y su manera de vivir pensar y sentir también. las tradiciones que tenemos pueden ser solamente una mascara mas. El mexicano se esconde debajo de su cultura.
El festejo es, algo que nos caracteriza a los mexicanos, pero, según Paz, también es nuestra manera de escondernos en festejos, e ignorar nuestra soledad. No puedo decir que estoy de acuerdo, porque, yo siendo de varias culturas totalmente diferente una de la otra, debo admitir que la que las aprecio es la mexicana, adoro sus fiestas y su manera de reírse ante la muerte, y no me parece que seguir con una tradición que se nos fue impuesto desde los aztecas sea una manera de cubrirse. Sin embargo, después de leer este texto, debo admitir que también yo me estoy cuestionando… Cuando yo tomo y grito y festejo, acaso estoy simplemente rechazando el hecho de este país? debo admitir, que si, si lo hago, y al decir que así somos los mexicanos, digo que lo hacemos todos, volteamos nuestras espaldas a la realidad y daos cara a el sueño que es la alegría, y el alcohol. Y al final, termino yo como todos, cruda cansada y con dolor de estomago. Al final todos terminamos axial, sensibles a la verdad de el día siguiente… cubriéndonos en calaveritas de azúcar, y papel picado.