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Archive for the ‘Ernesto de la Peña’ Category

 

Por Carla Mariana

Nació el 21 de noviembre de 1927. Estudió letras en la UNAM y allí, griego, latín, ruso, árabe, sánscrito, chino, lingüística indoeuropea y hebreo. En la actualidad domina más de treinta idiomas y conoce, como muy pocos, ese lenguaje universal que es la música.

Aunque es autor de pocos libros a él debemos una de las labores de difusión cultural más constantes en nuestro país. Desde los setentas incursionó en los medios electrónicos con programas o secciones especializados en literatura, música y lingüística. Él fue uno de los pioneros y principales divulgadores de las etimologías de manera masiva en televisión. “Sopa de letras”, programa en el que varios eruditos de manera amena indagaban sobre el origen de las palabras que el público les pedía, hizo época

De la Peña ha sido y es conferencista de temas humanísticos en general y especialmente de los relacionados con las letras clásicas, a los profesores de griego y latín de las preparatorias de la UNAM y recibió varios diplomas y reconocimientos por esta labor. De la misma manera, ha dado conferencias anuales a estudiantes y maestros de la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Ha vertido al español a poetas como Valery, Nerval, Mallarmé, Hölderlin, Novalis, Rilke, Milosz, Ginsberg, entre otros; algunas de las versiones se publicaron en revistas literarias.
Tradujo todo el texto de Anaxágoras y algunos de Hipócrates. En la actualidad, prepara una recopilación de sus poemas, una novela y un ensayo sobre Marcel Proust y algunos ensayos más, sobre cuestiones humanísticas.

Ernesto De la Peña ha tenido múltiples distinciones, por ejemplo, fue designado colaborador de la Enciclopedia Dantesca, es el único mexicano a quien se ha hecho este honor. A partir del 18 de junio de 2003 es individuo de número de la Academia Mexicana de la Lengua. La Real Academia Española le extendió el diploma de reconocimiento como Académico Correspondiente Hispanoamericano en México el 12 de noviembre de 1993.

Entre los libros que ha publicado se encuentran ‘Las estratagemas de Dios’, ‘Las máquinas espirituales’, ‘El indeleble caso de Borelli’, ‘Kautilya, o el estado como manada’, ‘Mineralogía para intrusos’, ‘Los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan’, el cual fue traducido directamente del original griego al español; ‘El centro sin orilla’, ‘Las controversias de la fe’, ‘La rosa transfigurada’; entre otras.

 

Conocí a Ernesto de la Peña por su programa de radio en Opus. Su búsqueda por la sabiduría y su generosidad al compartir lo que sabe son algo admirable. Aún no he podido leer nada de lo que ha escrito, pero por suerte las vacaciones están a la vuelta.

 Y al fin, como dice él al terminar cada programa, gracias por su tiempo y la atención prestada, que sean muy felices. ¡Hasta la próxima!

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¡¡¡Por favor, oigan alguno de sus programas!!!

AL HILO DEL TIEMPO
Sinopsis: Programa que permite conocer los aspectos más importantes de las diferentes regiones del mundo, su filosofía y su historia, los textos sagrados, los mitos y los personajes que conforman el devenir de la humanidad.

Emisora: XHIMER, Opus, 94.5 FM
Días de Transmisión: Jueves
Horario: 20:30 – 21:00 horas
Contenido Específico: Historia, filosofía
Género: Sociedad y Cultura
Responsable: Ernesto de la Peña

MÚSICA PARA DIOS
Sinopsis: Un espacio dedicado a la música inspirada en lo más sublime, la música sacra, en donde los compositores más importantes han hecho gala de su máxima inspiración.

Emisora: XHIMER, Opus, 94.5 FM
Días de Transmisión: Domingo
Horario: 9:00 – 11:00 horas
Contenido Específico: Música sacra
Género: Musical
Responsable: Ernesto de la Peña

TESTIMONIO Y CELEBRACIÓN
Sinopsis: Mediante pequeñas cápsulas con comentarios y reflexiones del maestro Ernesto de la Peña, el público emprende una viaje a través del mundo de la literatura, la filosofía, la mitología y la religión. Este programa. Como su nombre lo indica, celebra el pensamiento humano a través de los tiempos y que da testimonio de la relación del hombre con lo divino.

Emisora: XHIMER, Opus, 94.5 FM
Días de Transmisión: Lunes, Martes, Miercoles, Jueves, Viernes
Horario: 10:00 – 10:05 horas
Contenido Específico: Literatura
Género: Sociedad y Cultura
Responsable: Ernesto de la Peña

Me encontré este texto en una de las editoriales del Universal.

Ernesto de la Peña, 22 de enero de 2008.

por Fernando Serrano Migallón:

Durante este año las instituciones culturales del país han rendido un homenaje nacional a don Ernesto de la Peña; es alentador ver que De la Peña cosecha algo del afecto y la admiración que su bonhomía y su saber han sembrado en nuestro país. Decían los romanos que entre todos lo sabemos todo, aunque es posible que don Ernesto lo sepa todo por sí mismo y, si no es así, podemos dar por hecho que una gran parte del saber universal se encuentra en la memoria prodigiosa de ese mexicano al que, como a pocos, le queda bien el adjetivo de sabio.

Cuenta la Odisea que cuando Eumeo está a punto de revelar a Penélope la llegada de Odiseo a Ítaca, procede primero por circunloquios, con ocultamientos que le permitan acercarse a la realidad; dice entonces Eumeo que Odiseo está “vivo y cercano, en el rico pueblo de los tesprotos; y trae a casa numerosos tesoros”; es De la Peña este Odiseo, que continuamente vuelve del opulento país de los clásicos para traernos toda clase de presentes; la suya ha sido una vida dedicada a la belleza, a la de las palabras, que puede ser considerada la belleza por excelencia, la de la evocación y la de la memoria.

Mientras que muchos mexicanos nos vemos perdidos entre las lamentaciones de lo que pudo ser o nos afanamos en no ver cuánto de magnifico hemos construido durante generaciones, don Ernesto va y viene entre sus lecturas y sus letras ofreciendo un culto por la belleza que nos devuelve nuestro sentido humano y nos sitúa en la dimensión universal de la mexicanidad que es, al mismo tiempo, occidentalidad completa, tan romana como griega, tan precolombina como española y tan llamada a lo universal como cualquier otra.

Con De la Peña, los mexicanos entramos de cuerpo entero en el mundo que nos pertenece por derecho propio, nos devuelve el ágora y la gesta medieval; nos devuelve el romancero viejo y también las jarchas judeoespañolas. Todo cabe en su palabra precisa arrebatada del tiempo para ubicarse en el eterno presente de la belleza y el pensamiento.

Oscar Wilde, en su ensayo La decadencia de la mentira, aboga por la mentira constructiva que constituye la base de la literatura y de todas las artes; cuando nos sumimos en la narrativa de una película, o nos perdemos entre las páginas de una novela, somos víctimas voluntarias de un engaño que nos supera y que nos envuelve; esta mentira ficción aleja al desapercibido y al amargado que no ve nada fuera de lo inmediatamente útil; aquel que no apuesta si no es a la segura y que no invierte en nada que no reporte un beneficio inmediato; Wilde aboga por el que se deja engañar, por el que sigue el juego de lo que es, sobre todo, inútil y poco práctico, pero que nos mantiene humanos: la contemplación y la construcción de la belleza. A ese pensamiento corresponden espíritus como el de don Ernesto, aquellos que saben que lo mejor de la existencia es vivir con la conciencia de que el arte existe y que nos justifica en un mundo que no siempre se precia de ser amable.

Cada mañana se puede escuchar una mínima reflexión de Ernesto de la Peña, a las 10 de la mañana: Opus 94 transmite una cápsula cultural en voz del maestro; para muchos esas pocas palabras son el santo y seña del día, la lección cotidiana de humildad, de humanidad y de inteligencia. Cada día puede uno escuchar en la radio algo sobre la guerra de Troya, sobre la vida y la muerte de Federico García Lorca, sobre el concepto de la novela y, en fin, sobre todas esas cosas que nos distinguen como especie y que nos permiten afirmarnos en nuestra cultura para seguir construyendo la identidad colectiva.

Es difícil manifestarle el agradecimiento y afecto que los mexicanos sentimos por don Ernesto, difícil porque encontraría él 10 mil maneras mejores para decirlo. A fin de combatir su erudición recurriré a una palabra perfecta por su sencillez y significado: gracias.

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 Me encontré este artículo de la revista Letras libres en julio de 2002. Escrita por Ernesto de la Peña.

Mata Hari: Evocación extemporánea

por Ernesto de la Peña

Notable y voraz traductor (ha vertido la Biblia al español directamente de las lenguas originales), políglota consumado, autor de una obra propia que incluye casi todos los géneros y presencia constante en los medios de comunicación, Ernesto de la Peña nos brinda el perfil de una mujer legendaria que aún está a la espera de su reivindicación.

Los primeros años del siglo XX vieron florecer a mucha gente que se refugió en la superchería para ganarse la vida o atraer la fama. Una mujer enigmática se convirtió en obsesión para sus contemporáneos y marcó aquella época de manera similar, aunque menos digna, que la polémica en torno al capitán Dreyfus. Venida de no se sabe dónde, Mata Hari provocó una conmoción en la segunda década de aquella centuria, cuando todavía no se adivinaba el resultado de la guerra. En tales circunstancias brotan dondequiera personajes peculiares, hijos naturales del río revuelto: santones fictos, artistas sin obra, eruditos semianalfabetos, aristócratas de pacotilla, magnates financieros que viven del sablazo en espera del hipotético negocio multimillonario, vírgenes que abochornarían a Celestina…
     Esa llamativa mujer de cejas rectilíneas, brazos muelles, senos magros y grupa abundante fue ejecutada en las zanjas de Vincennes el 15 de octubre de 1917. Su ficha policial parece haber dicho: Nombre verdadero: Marghareta Gertruida Zelle, Alias (nom de guerre): Mata Hari. Profesión u ocupación: cocotte. (Se hace pasar por tal y por bailarina para encubrir su trabajo de espía a sueldo de los alemanes). Sentencia: ejecución por fusilamiento.
     Imaginativa y segura de sí, no teme a la competencia que podrían hacerle las consagradas Bella Otero o Isadora Duncan. Mata Hari no recurre al color español ni al hieratismo griego, convencida de que mostrarse semidesnuda como bayadera le ha de granjear la admiración y el dinero de nobles y plutócratas. Y no se equivocó: la fascinación de lo excéntrico no se hizo esperar en el París de entonces. Un escritor de aquellos días la describió así: “Una plegaria danzante, la larga plegaria de amor al astro deseado se exhalaba de todas sus palpitaciones; se estremecía, giraba, ascendía. La bayadera sagrada angustiaba a sus bellos brazos amorosos, los martirizaba para que se atrevieran al gran gesto. El vientre se henchía. La piel se torcía, clamaba, se ofrecía… ¡la luna!”
     Y a pesar de estas emociones que el público parisino experimentó ante esa especie de Naná real, un consejo de guerra integrado por siete oficiales de profesión dictó una sentencia en contra suya y la envió al paredón. En el destino de Mata Hari se suman cuando menos dos factores: la censura envidiosa del sector gazmoño de la sociedad francesa y el temor errático a la infiltración del enemigo, ¡y enemigo alemán!, en los secretos militares. Es la suma del reproche puritano que se inflige a la mujer hermosa que no tiene empacho en mostrarse semidesnuda y la desconfianza chauvinista ante lo extranjero, alimentada por el recuerdo del terrible traspié del caso Dreyfus, preámbulo del antijudaísmo vesánico de nuestro siglo.

Sigue en: http://www.letraslibres.com/index.php?art=7639

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Me encontré esta entrevista hecha al ensayista Ernesto de la Peña por Norma Araceli Bautista. Y también una foto.

¿Qué libros prefiere leer?En primer lugar los de poesía lírica, los de buena prosa, de historia, los de teatro, los ensayos y la novela.

¿Hay autores que le hayan cambiado en algo después de leerlos?Todos nos hacen cambiar, pero recuerdo especialmente a Homero, Dante, Shakespeare, Virgilio, Proust, Quevedo o Dostoievski.

¿Cómo se adquiere el hábito de la lectura?Afortunadamente yo crecí en una casa con una gran biblioteca y desde niño, sin que nadie me obligara, siempre andaba husmeando entre los libros.

¿Es metódico en sus horas de lectura?No, ya no. Antes sí era rutinario pero ahora leo cuando mi trabajo me lo permite y trato de leer lo más posible todos los días. Sí es muy recomendable que la gente que empieza a formarse el hábito sea completamente rutinaria y se comprometa a respetar el horario para la lectura.

De entre la inmensa cantidad de libros, ¿cómo elegir los correctos para leer?Primero hay que hacer planes de lectura para no empezar por textos complicados y que requieran de otros conocimientos para ser comprendidos. Y se sabe de la calidad de un libro porque existe consenso entre los críticos de literatura, son textos ya aceptados. Es obligado leer por lo menos a los clásicos y alejarse de los libros de moda.

En la lista de placeres, ¿qué lugar ocupa la literatura?Dentro de los placeres espirituales está en la cúspide al lado de la creación img_47ead8d07cc26_el20juego20del20conocimiento

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Encontré este link maravilloso que nos acerca de una manera muy especial a este fantástico señor. Aquí están las cápsulas completas de Al hilo del tiempo, donde nos cuenta sobre Adán y Eva, los Reyes Magos, dragones chinos y tantas,  tantas otras cosas. No alrededor de una fogata pero frente a la compu, fuente de luz que es bastante parecida y en ocasiones, como ésta, igualmente asombrosa. ¡Disfrútenlo!

Aquí hay un poquito de información acerca de él:

Reconocido poeta, ensayista y filólogo estudioso de la literatura clásica y universal, conocedor de más de treinta lenguas antiguas y modernas, especialista en la Biblia y el fenómeno religioso, docto en música y ópera. Ernesto de la Peña es una personalidad excepcional en el contexto intelectual de México. A su oceánica erudición que lo ubica como humanista de talla mundial, nuestro octogenario escritor agrega una inigualable generosidad, la cual lo ha convertido en la figura más destacada de la divulgación cultural en nuestro país. No sólo por lo que sabe sino por su calidad personal, Ernesto de la Peña es un hombre sabio en la acepción más amplia y elevada del término.

Si bien los tratados de filosofía y teología no han logrado doblegar su agnosticismo, el autor de Las controversias de la fe ha consagrado buena parte de su vida intelectual a la comprensión del fenómeno religioso. La versión española de Fenomenología de la Religión (FCE, 1964), de G. Van Der Leeuw, da testimonio de esa vocación, así como de la importancia de su labor como traductor, que se muestra también en Los Evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan, traducidos del griego al español de México. Su profundo conocimiento de la Biblia, a la que ha estudiado en sus tres lenguas originales —hebreo, arameo y griego— responde a un interés literario, filológico e histórico, no doctrinal. La sabiduría contenida en el Antiguo y el Nuevo Testamentos, así como en el Corán, la Kabbalah, los Upanishads, el I Ching, lo mismo que en Homero, Virgilio u Ovidio han nutrido el intelecto y la imaginación de Ernesto de la Peña, más allá del ámbito de las creencias. Acaso por ello considera que Dante es el mayor poeta de la historia.

Humanista ejemplar, Ernesto de la Peña muestra en toda su obra el carácter estético de su espiritualidad. En un mundo desacralizado, y desde una perspectiva alejada de credos e iglesias, el poeta-erudito mexicano nos acerca a las grandes creaciones literarias y musicales a través de las cuales el hombre de todos los tiempos y culturas ha celebrado lo que Mircea Eliade ha llamado hierofanía, que significa manifestación de lo sagrado. Muestra de ello —así como de la generosidad para compartir su saber— son sus programas de radio Testimonio y celebración (que el IMER debería editar en CD) o

Pero quien crea que el ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2003 ha vivido en el Topos Uranus platónico, se equivoca rotundamente. Ernesto es una persona afable y terrenal con “el alma a la intemperie”. Basta con leer su poesía reunida en Palabras para el desencuentro para descubrir al hombre que ha vivido con intensidad la pasión y los placeres del amor, lo mismo que el dolor que produce su ausencia.

Amor, víctima tuya, te conjuro

… Sólo es verdad tu sexo,

 sólo existe tu risa por las tardes,

tus pisadas sin miedo me definen el mundo

y lo colman de planetas veraces.

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