
Por Leonardo Tlacuilo
Nunca cursó alguna carrera cinematográfica ni recibió educación sobre el tema, de hecho, cuando viajó por Estados Unidos, lo que pretendía era cursar la carrera de odontología, hasta que en el año de 1933 decidió meterse en el mundo del cine. Inició como extra en películas como “Almas Encontradas” de rafael J. Sevilla y “El prisionero 13″ de Fernando de Fuentes.
Su educación formal inició en el año de 1936 cuando se volvió asistente de director de varios de los directores más renombrados de la época y fue hasta el año de 1943 cuando pudo codirigir con Fernando Méndez “Las Calaveras del Terror”, “Tormenta en la Cumbre” con Julián Soler y “Naná” con Celestino Gorostiza.
Para su primer película tomó el texto de Vicente Blasco Ibáñez “La Barraca”. El resultado fue la obtención de 10 Arieles entre ellos el de Mejor Película y el de Mejor Director. A partir de entonces su carrera se disparó conformando así una filmografía de más de 50 títulos. Formó parte del Sindicato Técnico de la Industria del Cine (STIC) y del Sindicato de Trabajadores de la Producción (STPC) y fue uno de los diputados encargados de elaborar el proyecto de Ley de Cine que reclamaban los diversos sectores profesionales.
En el ocaso de la época de oro del cine mexicano, Gavaldón continuó con su actividad fílmica, aunque se involucró más en la política. Como diputado federal promovió reformas a la Ley Federal de Cinematografía que fueron obstaculizadas en la Cámara de Senadores. Es evidente que su poder político era limitado, pues de otra manera no se explica la censura sufrida por su película Rosa Blanca (1961), que fue estrenada hasta 1972.
Su prestigio como director también comenzó a ser cuestionado. En los años sesenta surgió en México una crítica incisiva y revisionista del pasado que consideraba a Gavaldón como un director estático, más preocupado por la forma que por el contenido de sus películas:
A falta de belleza y de auténtica intensidad, virtudes que nunca prosperarían en el cine frío y académico de Gavaldón, “La barraca” tuvo cuando menos el mérito de no ser teatro fotografiado [...] García Riera, E. (1993). Historia documental del cine mexicano III: 1943-1945. Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara, p. 196. A Gavaldón poco le importa lo que narra. Filma sin coraje ni convencimiento. Se muestra exterior a todo. Cuando quiere emocionar prodiga close-ups de Pedro Armendáriz con la boca abierta en estruendoso desafío. Establece con ineptitud sus relaciones de distancia. “Rosauro Castro” es una película inerte [...] Ayala Blanco, J. (1985). La aventura del cine mexicano. México: Editorial Posada, p. 180.
Apreciaciones semejantes condujeron a un prematuro desprestigio del cine de Gavaldón. Su carrera continuó por algunos años más, ya sin el fulgor del pasado. Su salud se deterioró y su fama se desvaneció casi por completo. Llegada la hora del retiro, Gavaldón prefirió alejarse totalmente de la vida pública y retirarse discretamente a convivir con su familia.

Poco antes de su muerte, la obra de Roberto Gavaldón comenzó a ser revalorada. En 1986, la Cineteca Nacional le otorgó la Medalla Salvador Toscano al Mérito Cinematográfico. Una nueva generación de críticos e historiadores redescubrió su filmografía y se entusiasmó con ella. El “frío academicismo” de sus imágenes fue apreciado como un estilo y se localizaron constantes temáticas en sus proyectos fílmicos más importantes. El nombre de Roberto Gavaldón entró de nuevo a la lista de los grandes directores del cine mexicano.
El tema principal en sus películas era el melodrama social, revolucionario, con ambientes folclóricos sobre cierta mitología artística y la mayor parte ellas han pasado a formar parte del cine clásico mexicano.

Trabajar sobre Roberto Gavaldón me permitió explorar más sobre el cine mexicano, además de que es el cine lo que en realidad me interesa. Gavaldón fue, junto con otros grandiosos directores, uno de los que ayudó a construir lo que es nuestro cine mexicano, un cine que poco a poco ha ido recobrando su fuerza con el paso del tiempo. Gavaldón es también como una inspiración, porque él es el ejemplo de que, a pesar de las circunstancias en las que uno se encuentre, siempre se puede lograr lo que uno quiere y más.
Espero haber contribuido algo a la cultura general con las entradas de este blog al igual que mis compañeros, espero que sean de su agrado y gracias por leernos.
“Para que sepas más”…
http://cinemexicano.mty.itesm.mx/directores/gavaldon.html
http://www.imdb.com/name/nm0310449/









