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Archive for the ‘José Vasconcelos’ Category

Por Mauricio Juárez

El capítulo resume lo que es Argentina. La capital de Latinoamérica.

Basta región natural, llena de riqueza natural que rápidamente se traduce a país primermundista. América debe acercarse cada vez más a lo que es Argentina, un país lleno de cultura, del cual han salido pensadores, escritores, poetas reconocidos no sólo al entrar al país, sino a nivel mundial. Los pintores y escultores colombianos, paraguayos y peruanos se dirigen a Argentina. que es la capital americana. El Paris de Latinoamérica.

Y sin más ni menos, el libro de La raza cósmica a llegado a su fin. Final feliz ciertamente…

Reseña del texto:

José Vasconcelos, “El pensamiento argentino”, en La Raza Cósmica, México, Porrúa, 2001, pp. 150-162

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Por Mauricio Juárez

Este capítulo: no. Simplemente no.

Toda la travesía que pasó Vasconcelos rumbo al Iguazú es contada en este capítulo. Podría sonar interesante… pero no lo es.

La forma de escribir de José Vasconcelos (por lo menos en este libro) es muy cansada. Es un documental de primaria que pone a dormir incluso al niño más inquieto. Y con esto me refiero a las descripciones. Sus ideas y críticas son de un nivel muy superior, y la forma con que las escribe te invita a una reflexión. Pero en este capítulo escasea cualquier tipo de idea o de reflexión. Salvo una teoría de no más de 4 renglones en la que dice que si Portugal y España se hubieran aliado, no hubiera Imperio sajón. Sólo esa idea. Y no más.

Me disculpo por el hecho de criticar de esta manera algo que en cierta medida no me corresponde. Mi trabajo es reseñar. Sin embargo aprovecho esta penúltima reseña para exponer mi punto de vista, dado que si no lo hiciera, la extensión de esta reseña no sería de más de dos renglones.

Reseña del texto:

José Vasconcelos, “El Iguazú”, en La Raza Cósmica, México, Porrúa, 2001, pp. 130-149

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Por Mauricio Juárez

Después de la travesía que representó un viaje por Brasil, de aquí para allà y de allà para acà, saturado de belleza (belleza en la gente, belleza en la tierra, belleza en los animales, belleza en los árboles, belleza en las piedras y belleza hasta en la sopa) y lleno de experiencias, Vasconcelos se dirige en un barco hacia lo que es Argentina.

En éste capítulo vuelve la emoción del explorador que recien descubre nuevas tierras, aunque estas ya colonizadas por una civilización muy avanzada en cuestion de país cosmopolita. Un país que logro superar la barbarie con la que viene apegada el capitalismo. Esas filas enormes que se dirigen al mismo lugar los trecientos sesenta y cinco días del año. Esos hombres que arrollan a quien está parado en medio de una vía de transito, fingiendo un prisa, una acción ilícita exterior, pero con la cabeza vacía por dentro. Donde uno no puede tomar un helado sin que la persona de atrás lo empuje con la razón de su necesidad heladosa, descortés. Monotonía y vacío. El círculo eterno que vuelta y vuelta da sin llegar a ningún lado. Argentina no es nada de esto.

Argentina es el país mas libre, donde una persona es invitada por las sillas de un café en una banqueta,  Donde las calles te invitan a socializar. El verdadero espíritu europeo de latinoamérica.

Brasil fue una maravilla exótica llena de esa belleza de la cual queremos hartarnos. Argentina es el confort.

Reseña del texto:

José Vasconcelos, “Buenos Aires”, en La Raza Cósmica, México, Porrúa, 2001, pp. 111-129.

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José Vasconcelos, Juiz de Fore en La Raza Cósmica, México. Porrúa, 2001, págs. 100-110

Por Mauricio Juárez

La segunda parte de este capítulo son unos cuantos ensayos, mayoritariamente de paja (descripciones de cada piedra que José alcanza a ver), pero sin embargo el capítulo se compensa con dos momentos llenos de emociónes encontradas: El día de México y la partida de el Brasil.

El día de México es una demostración por parte de la buena voluntad brasileña, de la apta cultura y adaptación de ésta misma, a cualquier otra que considere su hermana. Un acto de cordialidad, y más que eso la unión de dos naciones, en el acto más bello de fraternidad. Música, baile, comida y muchísimo folklore de lo que alguna vez fue el imperio más grande de América. El sentimiento de estar en casa por parte de Vasconcelos. Este sentiemiento se ve disminuido al visualizar su partida, cosa teprana y que sucede al final del capítulo. Después de haber presenciado la sublimidad del siglo Ilustrado en carne propia, darse cuenta que todo se acaba en algún tiempo es terrible. Está embriagado en el idioma portugués, en lo que es Brasil.

Ya de partida, Vasconcelos da un epílogo al capítulo muy hermoso, se le ocurre a él y otros viajeros prguntarles a unas niñas que si Estados Unidos era amigo de Brasil. Las niñas responden un sí seco. Después se les ocurre pregustarles que si México era a migo de Brasil. Estas responden: ¡”Muito amigo”!

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José Vasconcelos, Juiz de Fore en La Raza Cósmica, México. Porrúa, 2001, págs. 86-99

Por Mauricio Juárez

En esta ocasión, Vasconcelos, ronda por el país que es Brasil, en una ciudad llamada Juiz de Fore, Contando de nuevo como es su estilo, con lujo de detalle y detalle más magnificado aún, sus recorridos por esta prometedora ciudad.

La Odisea de Vasconcelos sigue en pie, deteniendose en cada lugar que encuentra (sea por accidente o por simple gusto), para empaparse de cultura y reafiermar su teoría. La raza cósmica se encuentra en sudamérica, y Vasconcelos nos da todo un capítulo para demostrarnos de manera un tanto presuntuosa, siempre glorificando el paisaje, la conducta de la gente, el nivel de cultura y el estilo de vida. Un pretexto para establecer su modelo de ciudad del futuro.

Este pretexto, se desarrolla en etapas; primero se nos pinta una ciudad gloriosa, contextualizandola en el glorioso país que es Brazil, primermundista tanto en cultura y economía y gracia. Claramente a lo largo del capítulo podemos imaginarnos al autor del libro “embobado”, maravillado todo el tiempo y derritiendose al toque de la más mínima brisa del país extranjero. Después del magnífico cuadro por el que se nos describe el recorrido, se habla de una persona que a nuestros ojos podría parecer idealizada. Un tal Amphiloquio Reiss, un comandante de marina poseedor de toda virtud que se le pueda otorgar a un humano: cultura, pasión, energía, carisma entre tantos más. Luego de esto, hay un desfile, en el cual hay soldados de varios países, ocasión que Vasconcelos no desperdicia para expresar sus opiniones respecto a ellos. Ingleses… sueltos, vigorosos, ciegos y en línea recta hacia un propósito. Japoneses; organizados, rigurosos, una potencia en camino. Yanquis; agresivos y con cara de querer conquistar todo a su paso. y Mexico, el esplendor de una raza que se ha ido agotando,

El pretexto para ponernos un ejemplo.

“¡Gloriosa superioridad, de la que crea belleza, sobre la que produce carne! El rubí debiera ser para la que brinda goces, sin responsabilidades ni penas; el diamante para la frente que se ilumina de hermosura en las gestas de la poesía; pero en aquellas ocasiones y en aquellos cuerpos el lujo insensato era como una profanación de las joyas”

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yoooo José Vasconcelos, Santos en La Raza Cósmica, México. Porrúa, 2001, págs. 66-78

 

 

 

Por M. Juárez

 

“La ruta de Sao Paulo a Santos es el milagro…”  Con esta frase empieza Vasconcelos, frase que resume casi por completo el capítulo. Capítulo logrado de tal manera que que logra transmitirnos en carne propia la sublimidad del paisaje brasileño, paisaje de un despertar espiritual que logra conmover al erudito corazón de Vasconcelos, el cual nos hace el favor de transmitirlo con lujo de detalle en tinta y papel.

Lleno de una inspiración apasionada que a leguas se logra presenciar, José nos hace una de sus ya acostumbradas “pinturas a la letra”, descripción muy detallada mezclada con palabras de un hombre derretido por la belleza natural de este pais. Sin quejas. No hay quejas en este capítulo. Lleno aún por tal inspiración de haber detallado por escrito el despamapanante paisaje, José nos escribe acerca de la Universidad, la cual hace sorpresa el grado de cultura que esta poseé. Cintando a un joven que citaba citas de citadinos escritores mexicanos. Añorando y maravillando lejos, muy lejos la tierran natal. La cultura hace más bondadoso al hombre…

Y sencillamente he quedado maravillado por los paisajes brasileños, pero he de decir que a México no le faltan descomunales bellezas. Y la cultura (y hombres que sepan de ella misma), hay.

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Pata de perro…

ruido

José Vasconcelos, Río de Janeiro en La Raza Cósmica, México. Porrúa, 2001, págs. 47-65

por: M. Juárez

En este largo capítulo, Vasconcelos nos relata con lujo de detalle sus experiencias por Río, haciendo de este capítulo una pintura impresionista  de dieciocho páginas.

Siendo que no tienen suficiente tiempo para recorrer los bastos territorios del Brazil, José nos hablará de la apurada travesía que hará por el Brazil, visitandolugares como Pan de azúcar, San Paulo y otros tantos algunos cuantos. Cabe destacar la habilidad de descripción que poseé Vasconcelos, algunas veces atrapandote con palabras apasionadas que inmediatamente te envuelven en el hermoso paisaje, y también en algunas partes donde el excesivo uso de expresiones sosegadas te van empujando al abismo de la destracción. Todas estas distracciones siempre en un punto ya acostumbrado por José, ver la oportunidad en cada lugar para críticar sus alrededores, injusticias y cosas… simples cosas.

Es un capítulo en el que es fácil perderse, más aún si no eres un lector con maña. Las descripciones a veces implemente son círculos de pensamientos revueltos dentro de una cabeza ajena, lo que fácilmente podemos malinterpretar como arrogancia.

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